“Entre las prisas de la mañana para no llegar tarde al cole, las idas y venidas de las clases extraescolares, el trabajo, hacer la compra… a veces estamos tan inmersos en la vorágine del día a día que no nos paramos a saborear los pequeños momentos de los que está hecha la felicidad. Los abrazos, los besos, las sonrisas, la risa contagiosa de tu hij@ cuando le haces cosquillas, la alegría que le baila en los ojos en cuanto ve las pompas de jabón, la manera tan tierna que tiene de abrazarte y también las lágrimas y los momentos difíciles… Esos son los instantes realmente importantes de la vida y pasan en un abrir y cerrar de ojos”.